Es fundamental la formación y motivación del personal hostelero

Los negocios hosteleros necesitan de equipo humano motivado y formado, ya que es el potencial activo para el éxito de la empresa.

Son muchos los puntos que hay que tener en cuenta para el buen planteamiento del sector, es por ello que es imprescindible cuidar al personal para que en la realización de sus funciones aporten el cien por cien de su efectividad y conocimientos. Los puestos de trabajo de un restaurante pueden variar en función del tamaño del negocio y estilo de éste, aunque la siguiente relación es la más completa para que se centren únicamente en la realización de las funciones que corresponde a cada actividad:

Gerente o jefe, secretaria para la organización del equipo, encargado (incluye de caja) responsable de compras, jefe o jefes de cocina (turnos), cocineros, ayudantes de cocina, jefe de sala, camareros de mesa, camareros de barra, somellier, equipo de limpieza y otros complementarios. La selección de todo este personal debe ser exhaustiva y bajo unos parámetros de formación demostrada en el día a día, ya que de ellos depende la calidad de la cocina, del servicio, del ambiente – decoración, del cuidado de los clientes y del bienestar de éstos.

Formación profesional para el sector hostelería

Estas pautas también permitirán al negocio ir un paso más allá para ofrecer un valor añadido en la rentabilidad de éste:

  • Debe existir una interrelación de respeto entre personal y cliente, pero que ha de cultivar el trabajador.
  • El personal debe ser coherente con el puesto que desempeña y respetar el espacio de sus compañeros/as.
  • En la hostelería los camareros son la cara de la empresa a través de los cuáles el cliente se hará una idea, por ello tienen que trabajar dando lo mejor de su profesionalidad y experiencia. Para que todo este esfuerzo fluya es importante que el personal esté adecuadamente formado, y tengan claro las normas de protocolo en todo momento. No pueden permitirse cometer ni un solo error que ponga en riesgo su esfuerzo y el de los demás.
  • El gerente ha de cuidar al personal. Trabajar en hostelería es sumamente duro, y para mantener al equipo motivado hay que hacerlos sentir que son parte indispensable del negocio. Sus inquietudes y tener en cuenta la opinión de éstos en la toma de decisiones. Los camareros siempre tienen que estar al pie del cañón. Sin duda puede ser un trabajo sacrificado, pero si el jefe permite cierta conciliación como aumentar los días libres, contar con horario flexible, una remuneración que gratifique el esfuerzo de los trabajadores, se tendrá a un equipo de camareros más motivado.
  • Si el personal sabe responder y demuestra su preocupación por el negocio entonces es el indicativo de que se debe mantener en su puesto indefinidamente y siempre cuidando de que no pierdan interés por su trabajo.
  • Estímulo económico periódicamente.
  • Todas las mejoras que se produzcan incluyendo los beneficios de la empresa ha de comunicarse al personal y que éste sea consciente de su gran labor haciendo equipo.
  • Pensar en la promoción dentro del puesto de trabajo y ampliando los conocimientos del personal. Para los empleados el hecho de saber que no están estancados es parte importante de una motivación constante. El reciclaje con la formación es de vital importancia.

En definitiva, estos son algunos de los puntos esenciales que el gerente debe implementar en su empresa. Cultivar el respeto hacia todo el equipo y jamás mostrar menos precio, y corregir o limar asperezas sin la presencia de los compañeros.

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